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Me acompañaba solo

A veces la noche duele, el viento no importa, la oscuridad tampoco,
lo que si duele es el silencio,
el silencio de voltear y ver la sombra de la mascota que hace mucho sucumbió
ante el vacio cercano a tu cama.

La noche duele, no es por las estrellas, no es por el cantar del grillo,
lo que si duele es proferir palabras sin que lleguen a ningun puerto,
lo que mas tortura es la daga del recuerdo y de la nostalgia que asalta de noche
en las manos invisibles de la que una vez ame.

Y cuando todo ese dolor me embarga,
cuando toda la tristesa sale por mis ojos me acompañaba solo.

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