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¿Hasta cuando se quedará?

Las calles en invierno me invitan a recordar tus ojos tristes,
solo se veía como caía la lluvia sobre esas mejillas que tanto besé,
sus luces tenues y a veces inexistentes son como la esperanza que se desvanece
con la incertidumbre de que ya no serías mía.

Cuantas veces nos refugiamos entre las nubes del invierno?
cuantas veces nos alcanzó el día juntos?
cuantas veces olvidamos que al escondernos del mundo
solo nos escondimos de la realidad?

No lo sé.

Hoy con el pecho vacío,
con mis manos ausentes de tu blanca figura,
con mis ojos castigados sin tu rubio reflejo,
descubro que la soledad es más rápida que tu recuerdo,
porque se encuentra aquí conmigo y yo hace tiempo que no pienso en ti,
hasta hoy que me asaltó la melancolía que dibujo en estas letras.

Descubro que tus brazos andan errantes sin saber si deben volver a abrazar,
descubro que tus labios rosados aún me extrañan,
pero que tu corazón no se arriesga a intentar la reconquista,
la verdad es que no se si te amo como antes, pero sí, aún te extraño,
extraño cada gesto tuyo, tu respirar pausado, tu cabello rizado, tus manos suaves.

Cuantas veces te juré amor eterno?
Cuantas veces nos escapamos al cielo aferrados a un sueño?
Cuantas veces vencimos las tormentas del tiempo?

No lo sé.

Hoy, con mis labios áridos a falta de tus besos húmedos
me refugio entre el calor extraño de un torso amigable,
alimentándome de unos labios rojos y exquisitos,
que se levantan en alto por unos hombros delicados que me ahogan en un mar de pecas,
y me torturan con la incertidumbre de lo desconocido,
cuestiono al destino, ¿hasta cuando se quedará?
Inequívocamente la respuesta de antaño se convierte en amenaza.

No lo sé.

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