Con el afilado bisturí de tus palabras abriste mi pecho, tomaste con tus manos mis entrañas y las extirpaste, bañado en sangre, cubierta de sangre, con la sonrisa malvada en tu semblante, con mi dolor profundo, acabaste con el más mínimo aliento de esperanza que en mí había.
OMG! muy buenas metáforas...
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